EPM y las tendencias en Energía (1)
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Ingeniero Luis Fernando Múnera Lòpez Tomado de El Mundo 17-06-26 |
A pesar de sus fortalezas, EPM tiene debilidades evidentes para
enfrentar los retos futuros en el mercado de distribución eléctrica.
El ingeniero Sergio Adolfo Montoya Mejía, ex gerente de Innovación y
Desarrollo, ID, de EPM, analizó recientemente en una magnífica conferencia cómo
las nuevas tecnologías están cambiando las formas de producción, almacenamiento
y, sobre todo, consumo de electricidad.
Las energías limpias, renovables y baratas han venido posicionándose
tanto en la oferta como en la demanda. Las fuentes no convencionales para la
generación de electricidad tienen cada vez más utilización y han reducido sus
costos gracias a los avances tecnológicos. Entre 2008 y 2015 la energía eólica
disminuyó su costo en 40 %; la energía solar de uso doméstico lo bajó en 50 %;
la energía solar de uso masivo, en 60 %; las baterías para almacenar
electricidad, en 70 %, y la iluminación mediante bombillos LED, en 90 %.
El ingeniero Sergio usa una expresión contundente: «Si la energía más
cara es la que no se tiene, la energía más barata es la que no se consume». Y
agrega, con picardía: «La reina de las energías alternativas es el “negavatio”»,
un juego de palabras ingenioso que combina «negación» con «vatio». ¡La
eficiencia energética!
Este fenómeno preocupa, y con razón, a los dueños y directivos de las
empresas de generación y de distribución eléctrica. Jorge Valencia Marín,
director de la Unidad de Planeación Mineroenergética, Upme, dice: «En lugar de
facilitar la entrada para nuevas alternativas de generación y consumo, que son
el nuevo mundo de los negocios del sector eléctrico del país, algunos piensan
cómo restringirlas».
Hay excepciones: El presidente de Celsia, Ricardo Sierra Fernández,
manifestó recientemente que en esta empresa generadora trabajan en desarrollar
soluciones alternativas como paneles solares para que el consumidor final sea
el primer beneficiado, y ya han instalado con éxito varias soluciones de este
tipo.
Ahora bien, el impacto de esos cambios se sentirá más rápidamente en los
hábitos de consumo domiciliario, que en la generación eléctrica en gran escala.
O sea, afectarán más rápido el negocio de distribución que el negocio de
generación eléctrica.
En este escenario, EPM tiene la fortaleza de haber incursionado desde
hace tiempo en programas de ID, con desarrollos menores en energía eólica,
vehículos eléctricos y paneles solares. No obstante, hoy no adelanta ningún
proyecto comercial en ese campo, ha reducido el presupuesto para ID y ha
distorsionado su enfoque, pues ahora exige rentabilidad desde el principio a
todo proyecto innovador.
La principal debilidad de EPM es la mentalidad de algunos miembros
claves de su grupo directivo actual, que durante años se han orientado a los
negocios de alta rentabilidad, descuidando la atención de las necesidades
prioritarias de la comunidad y las expectativas de sus clientes.
Sus altas tarifas eléctricas, que por muchos años han estado por encima
de los costos económicos reales del servicio, son otra amenaza. Los cargos de
distribución son los más altos en la composición de esa tarifa, lo cual hace
más atractivo para los clientes autoabastecerse y ahorrar. El gerente Jorge
Londoño de la Cuesta reconoció recientemente: «La gente está ahorrando consumos
y esto hace que la cuenta típica no haya aumentado su valor total en lo corrido
del año».
Paradójicamente, la buena posición actual de EPM en el mercado de
distribución podría no ser una fortaleza.
Debe reconocerse, sin embargo, que la actual administración ha bajado
los cargos de generación y de comercialización de electricidad, gracias a lo
cual ha controlado un poco el crecimiento de la tarifa. ¡Felicitaciones!
¡Se avecinan momentos difíciles para EPM! Ojalá reaccione a tiempo y se
evite repetir con ella la tragedia de Une.
(Continuará).